miércoles, 30 de septiembre de 2009

Persona

Es una historia realmente compleja que se presta a diversas interpretaciones, por lo que narrarla y explicarla dependerá del punto de vista de cada espectador. Creo que Bergman como seguidor de la corriente existencialista (la cual sostiene que el existente humano piensa, actúa, se refiere y relaciona consigo mismo, con su propia trascendencia, con sus contradicciones y sus angustias); desarrolla un personaje llevado a uno de los límites de la condición humana como lo es un colapso por una crisis nerviosa que lleva a la incapacidad física con destellos de locura (en una de las lecturas que leí sobre la película señalan que Bergman escribió el guion tras ingresar en un hospital por causas de estrés). Este tema me remite a los personajes que Sartre desarrolla en su libro el Muro, en donde igualmente la locura es uno de los límites de la condición humana. Asimismo, podemos observar que el personaje principal parte de otro principio del existencialismo, que es la libertad de tomar sus decisiones y, por ende, el ser totalmente responsable de sus actos, es así que concluimos que de ella depende seguir en esa condición, ya que no es ni física ni mental su incapacidad. Bergman comienza la película con la interpretación de la obra teatral de Electra, la cual es escrita en el libro de Las Moscas de Sartre, por lo que desde un principio podemos observar la relación tan estrecha que mantiene con dicha corriente y sus exponentes. Creo que Persona es una obra cinematográfica totalmente exponente de dicha corriente, como lo es Kafka con su libro Metamorfosis.
La historia se desarrolla a partir de la crisis nerviosa de una famosa actriz llamada Elizabeth, la cual es internada en un hospital para su recuperación, su doctora le recomienda recuperarse en su casa de descanso en la playa con el cuidado de una enfermera llamada Alma. La actriz debido a su colapso nervioso se ha quedado muda por lo que la interacción con la enfermera es en silencio, es así que Alma emprende una dialogo que se convierte a lo largo de la película en un catarsis, Alma confiesa sus más íntimos secretos a Elizabeth por lo que ésta considera que tienen una estrecha y especial relación. Elizabeth le escribe a su doctora contándole la relación que se ha dado con Alma y los secretos que esta le ha contado, la narración de lo ocurrido lo hace de una manera muy ajena, Alma lee la carta y se decepciona casi al borde de la histeria, al darse cuenta de que la relación no es reciproca, se siente utilizada, después de esto se desencadena en Alma una actitud de enojo y reproche hacia Elizabeth por no corresponderla, después de esto se da una confrontación entre los personajes, Elizabeth confiesa sus más íntimos secretos a Alma acerca de su falta de instinto maternal y los actos que ha cometido en contra de su hijo, y que la atormentan hasta provocarle sin saberlo su colapso nervioso. Es así que los personajes se funden hasta el punto en que el espectador no puede determinar quien es Alma y quien es Elizabeth, los personajes son uno mismo, los diálogos se unen, esto lleva a la confusión de si es un sueño, una realidad o una creación en la mente de Elizabeth. La película concluye con la separación de Alma yel regreso de Elizabeth a los foros.
Considero que Elizabeth la actriz, desarrolla una doble personalidad que recae en la enfermera, para que en paralelo a su recuperación en la casa de la playa, esta realice una catarsis de sus culpas. Ella crea a Alma para que esta confiese peores pecados que los que a ella aquejan y así ella pueda reconciliarse consigo misma, ya que si Alma afronta y supera esa culpa, ella pueda hacer lo mismo. Igualmente, creo que la histeria de Alma, es la histeria que ella siente por la falta de maternidad en su ser y la incapacidad de amar a su hijo.
Al final de la película Elizabeth separa sus dos personalidades y encuentra su paz por lo que puede regresar a los foros y continuar como actriz sin pretender ser lo que no es o no siente.
El guion de la película es muy reflexivo, la película abarca episodios que combinan la realidad y la fantasía de manera muy semejante a los episodios que realiza Herman Hesse en su libro el Lobo Estepario.
Pienso que los espectadores son llevados por Bergman a realizar un análisis de la compleja psicología del protagonista desde un punto de vista externo, por lo que realiza escenas a través de cortinas o hace tomas como si alguien las estuviera observando.
Para concluir me gustaría señalar que Bergman comparado con los autores literarios del existencialismo como Sartre, Hesse, Camus, Kafka, te pierde en su obra, no llegan a ser claras sus ideas, ya que estas son dispersas y hasta un poco incongruentes, no hay una secuencia clara de los hechos y no sé si sea un tanto original el guion ya que retoma muchos principios señalados por estos autores o tal vez buscaba hacer un tributo a estos.

martes, 8 de septiembre de 2009

Fitzcarraldo

Fitzcarraldo trata de un aventurero que vive en el amazonas y trata de encontrar una nueva ruta en el rio para llegar a unas zonas de caucho y explotarla para que con el dinero que gane pueda construir una opera en plena zona amazonica. La historia narra toda la travesía que emprende un hombre perseverante por alcanzar un sueño por más absurdo que pareciera ante los demas.

Lo que me pareció interesante de esta pelicula es que esta basada en una historia verdadera y que al realizarse por su complejidad desato muchos conflictos. En la historia verdadera el protagonista no es tan afortunado y muere en su trayecto, por lo que creo que el Director enmarca un personaje totalmente idealisado, es decir, admira tanto su perserverancia y su valentia que no acaba con el como en la realidad sucedió.


Se puede admirar al Director al saber que no utilizó efectos especiales para atravesar un barco de un lado del amazonas hasta llegar al otro lado. A mi parecer esto no le da plusvalia a la pelicula, ya que si no se investiga, no se tiene conocimiento del dato y puede pasar por un efecto especial, por lo que no me parece un gran proyecto para Herzog, si no solo la realización personal de Director, demostrar al mundo lo que se puede hacer sin efectos especiales.

La Historia verdadera cuenta que Carlos Fermín Fitzcarrald, el mayor cauchero peruano, emprendió la búsqueda del varadero que sirviese de comunicación entre esas dos cuencas. Su propósito era unir ese vasto y rico sector de la selva, en peligro por las excursiones de caucheros bolivianos y brasileros —que incluso tuvieron el proyecto de crear una República del Acre—, con la parte norte, ya recorrida intensamente por comerciantes y pobladores peruanos.
El varadero es el camino terrestre que comunica dos ríos que se desplazan paralelamente, o también dos puntos de un mismo río que ha efectuado una curva en "U". El varadero se establece, por supuesto, buscando el tramo más corto entre los cursos de agua y es un recurso muy práctico, que suele ahorrar muchas horas de viaje. Si el varadero es corto, el hombre de la selva transporta su canoa a lo largo de él, o, si no, efectúa sólo el trasbordo de su carga. Su importancia se vio relevada durante la llamada época del caucho, pues durante ella los varaderos fueron intensamente utilizados.
Fitzcarrald se lanzó a buscar el ansiado istmo en 1891. Además del interés por conectarse con Iquitos, tenía el de establecer mejores relaciones comerciales con empresarios brasileros y quizá sacar por ese territorio, sin tener que pasar por los controles de Iquitos, el caucho que extraía del Ucayali y el que podría extraer del Madre de Dios. En cualquier caso, lo cierto es que Fitzcarrald movilizó a centenares de nativos para localizar el varadero, del que tenía vagas noticias transmitidas por nativos piros y campas. A propósito de estos últimos, al parecer, Fitzcarrald, durante los más de diez años en los que se perdió en la selva, residió entre ellos y obtuvo gran predicamento.
La búsqueda de Fitzcarrald estaba signada por la desmesura y lo repentino. Repentina y desmesurada fue su riqueza, y la casa que mandó edificar en 1892, en la confluencia del Ucayali y el Mishagua también tenía esas características. La mansión, destinada a ser su centro de operaciones, tenía tres pisos y 25 habitaciones y fue construida de madera de cedro. Jardineros chinos se encargaban del huerto. Poseía un almacén en el que podía encontrarse una gran diversidad de mercancías y junto a ella se fueron agrupando otras casas de caucheros hasta crear un pequeño poblado.
Desde Mishagua, Fitzcarrald partió hacia el Urubamba. En agosto de 1893, encabezando una flotilla de canoas tripuladas por cientos de indios, entró al río Camisea y en cierto punto tramontó una pequeña elevación y llegó a otro río. Mandó construir una balsa y llegó hasta el Manu, que creyó identificar como un afluente del Purús, si bien en realidad lo era del Madre de Dios. A su regreso, tomó otra ruta más corta y recorrió el varadero conocido hoy como istmo de Fitzcarrald, los aproximadamente once kilómetros que separan el Serjali, afluente del Mishagua, del Caspajali afluente del Manu.
El proyecto de Fitzcarrald era construir una carretera y, eventualmente, un ferrocarril para unir las cuencas del Purús y el Ucayali. Habiendo dejado gente para consolidar la trocha, viajó a Iquitos a comunicar su descubrimiento y buscar ayuda para concretar su proyecto. Al no encontrarla, adquirió la lancha a vapor Contamana, a la que planeaba desarmar para hacerla pasar por el istmo y luego volverla a armar en el Manu. La partida de la expedición desde la capital loretana se produjo en abril de 1894.

Después de varios días de navegación, la Contamana y la flotilla de canoas llegaron a Serjali y surcaron sus aguas coloradas. Al llegar al varadero, la lancha fue desmantelada y empezaron los preparativos para transportar su casco a través de más de diez kilómetros de selva. Esta épica travesía, en la que participaron más de mil piros y campas y hasta cien caucheros blancos, demoró más de dos meses y en su transcurso se tuvo que superar una cresta de casi quinientos metros de altura. El gran casco fue halado por medio de grandes cuerdas que lo hicieron deslizarse sobre troncos de cetico, los que a su vez se colocaron sobre anchas tablas de cedro.
El cruce del varadero no se hizo sin problemas con los pobladores nativos. Como se dijo, Fitzcarrald gozaba de gran predicamento entre los campas y piros, no así entre otros grupos étnicos de la zona, como los maschos y huarayos, los cuales intentaron oponerse a su presencia enviándole embajadas de advertencia. El cauchero ordenó entonces algunas "correrías", es decir, expediciones de represalia o exterminio, contra estos nativos, a consecuencia de las cuales murió un número indeterminado de maschos.
Al finalizar el cruce, la Contamana fue rearmada y reemprendió el viaje, ahora por el Caspajali. Treinta kilómetros adelante, los expedicionarios salieron al Manu, río que recorrerían a lo largo de otros 218 kilómetros hasta desembocar en el Madre de Dios. Por este último avanzarían 300 kilómetros más antes de darse cuenta de que no estaban en el Purús ni el Acre, sino en el gran río que los incas habían denominado Amarumayo.
En la desembocadura del Tambopata, encontraron una inscripción hecha por el desgraciado explorador Faustino Maldonado, quien había sucumbido en el Madera en 1861. Fitzcarrald hizo grabar en un gran árbol el nombre de Maldonado, como homenaje al pionero, y continuó el viaje. El 4 de septiembre de 1894, la Contamana arribó al primer puerto de caucheros blancos, el del boliviano Suárez, consiguiendo de ese modo establecer contacto con un posible socio comercial.
Y, en efecto, Nicolás Suárez, habiendo comprobado que la ruta empleada por Fitzcarrald no sólo permitía traer a la zona mercaderías a un costo que no llegaba a la mitad del que entonces asumían por la ruta del Beni, sino que aquella podía servir para sacar la goma también a precios menores, se asoció al cauchero peruano y aportó dinero para mejorar el istmo. También se embarcaron los socios en un proyecto de navegación por la ruta recién descubierta, a consecuencia del cual entraron al Madre de Dios las naves Shiringa y Esperanza y se incrementó el tránsito por el Ucayali con barcos como el Bermúdez y la Unión, de 180 y 60 toneladas, respectivamente.
Fitzcarrald vendió la Contamana a sus socios brasileros y envió un cargamento de caucho a través del istmo. Después siguió por el Madera, atravesando sus peligrosos rápidos, llegó a Manaos y de ahí se dirigió por el Amazonas a Iquitos. Su periplo causó sensación en todo el Perú, pues inmediatamente se hizo evidente la importancia económica que entrañaba.
En mérito a los esfuerzos que había desplegado, Fitzcarrald obtuvo del Ministerio de Guerra la exclusividad de la navegación por el Alto Ucayali. el Urubamba, el Manu y el Madre de Dios, privilegio que le fue concedido en noviembre de 1896.
El famoso cauchero hizo tadavía algunos viajes más a su varadero. En el último de ellos, partió de Iquitos el 1 de mayo de 1897. Además de mercadería para comerciar, el vapor Adolfito llevaba los rieles con los que se empezaría el tendido del ferrocarril del istmo. El 9 de julio la nave se dispuso a atravesar uno de los rápidos del Alto Urubamba, en el pasaje conocido como Shepa. Estaban a punto de lograrlo, pero en la maniobra se rompió la cadena del timón y la corriente estrelló el barco contra las rocas. En medio de la confusión, Carlos Fermín Fitzcarrald vio que su socio boliviano Vaca Díez estaba ahogándose y acudió en su auxilio, pero las aguas lo envolvieron. Así murió, a la temprana edad de 35 años.
La obra de este cauchero de leyenda ha sido discutida por las repercusiones negativas que tuvo entre la población nativa de la selva. Sin los ribetes de escándalo y las acusaciones que rodean la actuación de Julio César Arana del Águila en el Putumayo, la aventura de Fitzcarrald en busca de riqueza, y al margen de los sentimientos patrióticos y particulares ideales de civilización que él pudo albergar, indudablemente sacrificó cientos de vidas. En una época y una región en las que la presencia del Estado era prácticamente nula, la única ley era la del rifle del caudillo. Fitzcarrald fue ciertamente, un caudillo, violento con unos, paternal con otros. Sin embargo, a más de cien años de su muerte, a diferencia de otros hijos de su tiempo, Carlos Fermín Fitzcarrald también puede ser recordado como descubridor.